El prepartido es fundamental para hacer un buen arbitraje. Es importante que ambos árbitros hayan hecho un trabajo previo, antes de saltar a la cancha, para que el producto final sea bueno. Está claro que el feeling personal es un punto a tener en cuenta para el entendimiento mutuo. Si no existe simpatía por ambas partes es más difícil que la cosa salga bien. No obstante, la profesionalidad del árbitro ha de estar por encima de todo. Por lo tanto, el prepartido debe de comenzar en el momento de recibirse la designación del partido: según las normas internas, el árbitro auxiliar debe de ponerse en contacto con el principal para comunicarle su plan de viaje, y adecuarlo al máximo para coincidir el mayor tiempo posible juntos en la ciudad del partido –si es que no se puede realizar el desplazamiento desde el origen-. Una vez contactados, el día antes o dos días con anterioridad al encuentro es bueno ponerse nuevamente en comunicación para confirmar el plan.
El viaje se debe de hacer de la manera más cómoda posible, en lo que se refiere a no arriesgar un desplazamiento por apurar en el trabajo o cosa similar. Sin duda, un viaje realizado con prisas y nervios repercute, aunque parezca que no, en el partido. Comer juntos, pasear antes de volver al hotel para descansar, es fundamental para hablar de aspectos relacionados con cada uno de los equipos, repasar charlas o técnicas de comunicación entre ambos árbitros durante el partido... Salir con suficiente tiempo del hotel en dirección al pabellón también es una directriz a cumplir. El objetivo del viaje es arbitrar un partido, por lo que cuanto antes se llegue al pabellón, mejor; no vale la pena llegar tarde por querer apurar en la habitación o tomar un café, cuando ese tiempo perdido va a significar no realizar toda la liturgia previa al partido.
En el vestuario, la conversación del partido ya se debe haber hecho, prácticamente. Sólo quedaría repasar algún aspecto comentada previamente. El calentamiento es libre, pero muy importante para salir bien “enchufado”. Un mal estiramiento puede ser fatal para el desarrollo de la actividad física en la pista y, en consecuencia, para el propio arbitraje.
Cualquier decisión que uno no considere adecuada es importante que se lo comunique al otro árbitro. La comunicación verbal, así como la no verbal, es importantísima. Los tiempos muertos y los descansos entre cuartos se deben de utilizar, si son necesarios –en el caso de los minutos- para comentar cualquier cosa que se pueda corregir. Si no es necesario juntarse durante un tiempo muerto, mejor ubicarse en la posición adecuada controlando los equipos y la mesa de anotación y no juntarse para decir que todo va bien o que se debe continuar en la línea. En caso de duda, es mejor consultar primero con el compañero, antes de ir a la mesa para tomar una decisión. Cuantas menos situaciones de este tipo, mejor; claro está. Y así, hasta el final del encuentro, momento en que comenzaría el postpartido, que sería otro tema a tratar.
Es importante la comunicación entre árbitros. Los hay que son más tímidos, otros que son demasiado extrovertidos, también existen árbitros nerviosos, dubitativos, seguros o superseguros de sus actuaciones... No hay un prototipo perfecto de árbitro. Todo carácter tiene sus cosas buenas y malas. Lo que está claro es que el principal debe de tomar la iniciativa en la conversación, y que lo debe de hacer, sin duda. Existen casos en que los árbitros prácticamente no han hablado del partido hasta cinco minutos antes del inicio y eso es fatal. Los veteranos deben de aportar su experiencia a los menos expertos y ayudarles. Ya se sabe que cuantos más años arbitrando se llevan a veces cuesta más generar ilusión, transmitir conocimientos, pero se debe de continuar haciéndolo. En caso contrario, a lo mejor es momento de pensar en la retirada. La ilusión es fundamental para arbitrar y hacer unas buenas actuaciones. La falta de ilusión a menudo se demuestra en los temas de conversación que mantienen los árbitros durante la comida o los paseos. Son el termómetro de cómo irá el partido. Hablar de todo menos del partido no es lo más aconsejable. No obstante, seamos positivos y vivamos este deporte con ilusión y trabajo en la pista y fuera de ella.
El prepartido, pues, es fundamental.
viernes 16 de octubre de 2009
El prepartido
Publicado por
Árbitro Emérito FEB. Periodista. Director de Comunicación de la Abadía de Montserrat
en
1:41
0
comentarios
martes 22 de septiembre de 2009
Los damnificados
Impresionante, de otra galaxia, ¡qué orgullo de Selección! Cualquier adjetivo queda corto para calificar el juego de este grupo que nos ha hecho gozar... cuando realmente hacía falta. No ha habido rival, las expectativas creadas se han cumplido... ¡y de qué manera! Lo que parece tan normal en ellos es dificilísimo de conseguir. Por eso tiene más mérito lo que ha pasado en Polonia. Ahora, continuidad. Llegar es difícil, pero lo es más mantenerse. Tienen el mismo reto del Barça de Guardiola. Ha conseguido lo máximo, pero este año tendrá que mantener el nivel –de momento, lo está consiguiendo; pues los aficionados no ganan para baberos-. El líder Gasol parecía que no arrancaba en el campeonato de España que le arbitré en Tenerife, hacia el año 1997. Fue un torneo en el que destacó su compañero del Barça Juan Carlos Navarro. Pero cuando hizo el estirón definitivo no paró. Qué grande que es, este chaval. Con lo difícil que parecía ganar, ¿verdad? Con lo que costaba superar el cruce de cuartos de final... (casi siempre se caía en él). Hoy, todo son elogios para un equipo que es la envidia de Europa.
Así, pues, felicito desde aquí a todo el staff técnico, directivos y demás personas, que junto a los jugadores –claro-, lo han hecho posible!! Pero, aparte de los éxitos y la resaca del Oro de Polonia, hoy quiero tener un recuerdo para mis colegas, los de gris y negro. Como los propios jugadores, los árbitros designados para ir a representar a su país a un campeonato también quieren su oro particular. Ese oro es arbitrar una semifinal o, lógicamente, la final. Cuando el equipo del país de los árbitros va adelante, hace un buen campeonato, los árbitros lo notan. Por muy bien que lo hagan no pueden acceder a dirigir lo mejor, pues está la incompatibilidad de ser del mismo país. O sea que tanto Hierrezuelo como Arteaga, que fueron los designados, por muy buen torneo que hayan hecho, se quedaban sin medalla. Los árbitros, pues, han sido los damnificados del triunfo de la Selección española. Y eso pasa siempre, con cualquier país. Pero, a menudo –gracias a Dios y al buen hacer de nuestros deportistas-, con los árbitros españoles que acompañan a nuestras selecciones por el mundo: se quedan a las puertas de redondear un torneo por tener a su país en la lucha final. Hoy en día sería difícil ver a un Vicente Sanchís o a un Víctor Mas en una final olímpica, de mundial o europea, como podían arbitrar en su época. Hoy, los Gasol boys se lo impedirían.
Gracias a esas finales, el propio Vicente Sanchís recibió el mes de junio pasado la Medalla al Mérito Deportivo, que le concedió D. Juan Carlos I, Rey de España; y el día 18 de este mes el reconocimiento de su ciudad natal, L’Hospitalet de Llobregat, durante la tradicional Nit de l’Esport de dicha localidad barcelonesa. Felicidades, Vicenç, dicho sea de paso.
Bien, ahora que ya ha acabado el Europeo de Polonia volvemos a la normalidad, que no deja de ser la pretemporada de una campaña que se prevé apasionante, desde los de arriba a los de abajo. Para los árbitros, un dulce momento para ponerse a punto y perder esos quilos adquiridos durante un largo verano. No obstante, hacer la pretemporada entre los partidos de la Selección es todo un gusto y una motivación extra. Suerte para todos, que esto está a punto de comenzar.
Así, pues, felicito desde aquí a todo el staff técnico, directivos y demás personas, que junto a los jugadores –claro-, lo han hecho posible!! Pero, aparte de los éxitos y la resaca del Oro de Polonia, hoy quiero tener un recuerdo para mis colegas, los de gris y negro. Como los propios jugadores, los árbitros designados para ir a representar a su país a un campeonato también quieren su oro particular. Ese oro es arbitrar una semifinal o, lógicamente, la final. Cuando el equipo del país de los árbitros va adelante, hace un buen campeonato, los árbitros lo notan. Por muy bien que lo hagan no pueden acceder a dirigir lo mejor, pues está la incompatibilidad de ser del mismo país. O sea que tanto Hierrezuelo como Arteaga, que fueron los designados, por muy buen torneo que hayan hecho, se quedaban sin medalla. Los árbitros, pues, han sido los damnificados del triunfo de la Selección española. Y eso pasa siempre, con cualquier país. Pero, a menudo –gracias a Dios y al buen hacer de nuestros deportistas-, con los árbitros españoles que acompañan a nuestras selecciones por el mundo: se quedan a las puertas de redondear un torneo por tener a su país en la lucha final. Hoy en día sería difícil ver a un Vicente Sanchís o a un Víctor Mas en una final olímpica, de mundial o europea, como podían arbitrar en su época. Hoy, los Gasol boys se lo impedirían.
Gracias a esas finales, el propio Vicente Sanchís recibió el mes de junio pasado la Medalla al Mérito Deportivo, que le concedió D. Juan Carlos I, Rey de España; y el día 18 de este mes el reconocimiento de su ciudad natal, L’Hospitalet de Llobregat, durante la tradicional Nit de l’Esport de dicha localidad barcelonesa. Felicidades, Vicenç, dicho sea de paso.
Bien, ahora que ya ha acabado el Europeo de Polonia volvemos a la normalidad, que no deja de ser la pretemporada de una campaña que se prevé apasionante, desde los de arriba a los de abajo. Para los árbitros, un dulce momento para ponerse a punto y perder esos quilos adquiridos durante un largo verano. No obstante, hacer la pretemporada entre los partidos de la Selección es todo un gusto y una motivación extra. Suerte para todos, que esto está a punto de comenzar.
Publicado por
Árbitro Emérito FEB. Periodista. Director de Comunicación de la Abadía de Montserrat
en
4:50
1 comentarios
viernes 18 de septiembre de 2009
Favoritismos
Ciertamente, el papel de favoritos no nos sienta bien. Eso de ganar sin bajar del autobús no va. Tenemos ejemplos claros en la selección de fútbol, que siempre que inicia una fase final de campeonato de Europa o Mundial se la tiene entre las más que probables campeonas y suma una decepción tras otra –con la feliz excepción del último Europeo, en el que sí que se cumplieron las expectativas, precisamente porque no se contaba con ella-.
En este Eurobásket de Polonia está sucediendo algo bastante parecido. Unos partidos de preparación impresionantes, unas últimas participaciones estelares en Mundial, Europeo y Juegos nos hacían presagiar todo lo mejor. Pero resulta que lo que se esperaba como coser y cantar no está siendo así. Ahora ya se ha tocado con los pies en el suelo, se ha vuelto a demostrar que el equipo está ahí, que no está muerto, tras el partido ante Lituania –por cierto, qué decepción, los lituanos-. Problemas al margen, todos tienen que ir a una y luchar por un campeonato que todavía está a su alcance. Por encima de todo, los jugadores deben de ser profesionales y, a la vez, un poco egoístas. Me explico. La vida deportiva de un jugador es relativamente corta. Posibilidades reales de ganar campeonatos de importancia tampoco son tan habituales. En el momento actual, por jugadores, por equipo, las hay... ¡y quién sabe si en la próxima cita estará todo igual! El palmarés de cada jugador es muy importante, demasiado, como para despreciar una opción de medalla como la que se tiene delante. Ya sé que en la cabeza de todos los jugadores de esta Selección no está otra cosa que la de darlo todo por conseguir lo mejor. Sí, pero creo que el fantasma de la autocomplacencia, de la relajación –sobre todo teniendo en cuenta los resultados en los partidos de preparación- planeaba por encima de todos, incluidos periodistas y aficionados.
Ahora ya no hay marcha atrás. Sólo queda ganar. Empezando por Polonia, que no tiene que ser el verdugo de esta Selección, pasando por Francia, en cuartos, y los que vengan. A este equipo sólo le queda crecer. ¡Que así sea!
En este Eurobásket de Polonia está sucediendo algo bastante parecido. Unos partidos de preparación impresionantes, unas últimas participaciones estelares en Mundial, Europeo y Juegos nos hacían presagiar todo lo mejor. Pero resulta que lo que se esperaba como coser y cantar no está siendo así. Ahora ya se ha tocado con los pies en el suelo, se ha vuelto a demostrar que el equipo está ahí, que no está muerto, tras el partido ante Lituania –por cierto, qué decepción, los lituanos-. Problemas al margen, todos tienen que ir a una y luchar por un campeonato que todavía está a su alcance. Por encima de todo, los jugadores deben de ser profesionales y, a la vez, un poco egoístas. Me explico. La vida deportiva de un jugador es relativamente corta. Posibilidades reales de ganar campeonatos de importancia tampoco son tan habituales. En el momento actual, por jugadores, por equipo, las hay... ¡y quién sabe si en la próxima cita estará todo igual! El palmarés de cada jugador es muy importante, demasiado, como para despreciar una opción de medalla como la que se tiene delante. Ya sé que en la cabeza de todos los jugadores de esta Selección no está otra cosa que la de darlo todo por conseguir lo mejor. Sí, pero creo que el fantasma de la autocomplacencia, de la relajación –sobre todo teniendo en cuenta los resultados en los partidos de preparación- planeaba por encima de todos, incluidos periodistas y aficionados.
Ahora ya no hay marcha atrás. Sólo queda ganar. Empezando por Polonia, que no tiene que ser el verdugo de esta Selección, pasando por Francia, en cuartos, y los que vengan. A este equipo sólo le queda crecer. ¡Que así sea!
Publicado por
Árbitro Emérito FEB. Periodista. Director de Comunicación de la Abadía de Montserrat
en
12:30
0
comentarios
martes 15 de septiembre de 2009
¡Qué nervios!
¡Qué nervios, madre mía, qué nervios que pasamos en el España-Gran Bretaña! Un rival que venía como anillo al dedo para conseguir una victoria balsámica después del fracaso inaugural con Serbia se convirtió en un hueso que necesitó vaselina para superarlo. Las dudas y el mal juego generado en el primer partido no se disiparon en este segundo, por lo que la incertidumbre plana sobre el rendimiento del combinado estatal. El papel de favorito que se le ha querido dar a la selección de Scariolo se está comprobando que no está siendo bueno. Una presión añadida a la ya difícil competición está haciendo daño en el rendimiento de un buen conjunto.
El partido de Gran Bretaña pintaba bien, al inicio. Un 12-0 presagiaba un enfrentamiento que se podría haber considerado normal, ante un rival de la categoría de los británicos –hasta en otras épocas se hubiera ganado holgadamente a los ingleses-. Pero cuando las cosas no van, cuando el aro parece de plomo y los balones como si estuvieran más inflados de lo habitual –como pasó en el partido de Serbia-, el planteamiento cambia. Los nervios de los españoles se reflejaban en sus caras y, además, los ingleses resultó que les entraba todo –hasta las zapatillas, si las hubieran tirado contra el aro, para ellos, de goma-. Y no sólo los nervios fueron para los jugadores y entrenadores, sino para todos los que lo veíamos por TV. Por cierto, felicito a La Sexta por la información que va dando en pantalla con datos a tener en cuenta respecto al rival, porcentajes, historial... Son aquellos datos que ayudan a leer mejor el partido y que aportan quizás más que la propia estadística del momento.
Los nervios dichosos de la Selección se llevaron a la pista y las faltas técnicas fueron un punto negativo. Lástima de la reacción de Rudy Fernández cuando no sancionaron a su defensor, que le hizo una clara falta personal. No puede ser que se vaya al árbitro, persiguiéndole. Eso sí que no. Un jugador puede estar en desacuerdo con la labor de un árbitro, o de los tres árbitros, se puede protestar, pero... La técnica a Felipe Reyes fue otra cosa...El control de partido, por parte de los árbitros, no fue bueno. Si bien el arbitraje no influyó, parecía que sí cuando no se era capaz de encestar, cuando se fallaban ataques sin cesar y cuando la defensa era todo menos defensa...
Pero, objetivamente, lo gordo no se dejó, no estuvieron mal en violaciones que en otros campeonatos se hubieran obviado, pero sí que fallaron en el control. Me explico. No puede ser que al entrenador británico se le advierta claramente –con gestos incluso- de que se le iba a sancionar con una falta técnica –y lo hicieron hasta tres veces, por lo menos visto por TV- y finalmente no llegara. Y este señor hizo lo que quiso, porque sabía que le amenazaban, pero que no actuaban. No fue tonto y continuó. El gesto del final del partido, con el triple que no se dio al ser claramente fuera de tiempo, y que pese a eso se comía a uno de los árbitros, fue muy feo, y después no fue capaz ni de darles la mano. Ya sé que dar la mano no significa nada, pero es también un gesto de deportividad y es también un momento para pedir disculpas por su comportamiento.
Por lo demás, cuando no se encesta desde fuera, lo fundamental es hacer una buena defensa. La defensa siempre es un buen pilar para asegurar el ataque. Yo soy de los que creen que si defiendes bien tienes más opciones de ganar. Si te entran de tres sin parar, la defensa no es tan determinante, pero cuando el aro parece de plomo, lo mejor es defender. En el partido de Gran Bretaña y en el de Serbia la defensa fue un desastre. Esperemos que la cosa mejore, que se quiten definitivamente la etiqueta de favoritos, pues después de este segundo partido nos podrían haber enviado para casa, quedándosenos una cara de tonto de película de Torrente.
Las buenas maneras demostradas en los partidos de preparación han de recuperarse, pues lo anormal es lo que está pasando. También Gasol ha de coger el tono después de la lesión –falla tiros libres alarmantemente-. Ahora bien, la actitud ha de cambiar, sobre todo en defensa.
El partido de Gran Bretaña pintaba bien, al inicio. Un 12-0 presagiaba un enfrentamiento que se podría haber considerado normal, ante un rival de la categoría de los británicos –hasta en otras épocas se hubiera ganado holgadamente a los ingleses-. Pero cuando las cosas no van, cuando el aro parece de plomo y los balones como si estuvieran más inflados de lo habitual –como pasó en el partido de Serbia-, el planteamiento cambia. Los nervios de los españoles se reflejaban en sus caras y, además, los ingleses resultó que les entraba todo –hasta las zapatillas, si las hubieran tirado contra el aro, para ellos, de goma-. Y no sólo los nervios fueron para los jugadores y entrenadores, sino para todos los que lo veíamos por TV. Por cierto, felicito a La Sexta por la información que va dando en pantalla con datos a tener en cuenta respecto al rival, porcentajes, historial... Son aquellos datos que ayudan a leer mejor el partido y que aportan quizás más que la propia estadística del momento.
Los nervios dichosos de la Selección se llevaron a la pista y las faltas técnicas fueron un punto negativo. Lástima de la reacción de Rudy Fernández cuando no sancionaron a su defensor, que le hizo una clara falta personal. No puede ser que se vaya al árbitro, persiguiéndole. Eso sí que no. Un jugador puede estar en desacuerdo con la labor de un árbitro, o de los tres árbitros, se puede protestar, pero... La técnica a Felipe Reyes fue otra cosa...El control de partido, por parte de los árbitros, no fue bueno. Si bien el arbitraje no influyó, parecía que sí cuando no se era capaz de encestar, cuando se fallaban ataques sin cesar y cuando la defensa era todo menos defensa...
Pero, objetivamente, lo gordo no se dejó, no estuvieron mal en violaciones que en otros campeonatos se hubieran obviado, pero sí que fallaron en el control. Me explico. No puede ser que al entrenador británico se le advierta claramente –con gestos incluso- de que se le iba a sancionar con una falta técnica –y lo hicieron hasta tres veces, por lo menos visto por TV- y finalmente no llegara. Y este señor hizo lo que quiso, porque sabía que le amenazaban, pero que no actuaban. No fue tonto y continuó. El gesto del final del partido, con el triple que no se dio al ser claramente fuera de tiempo, y que pese a eso se comía a uno de los árbitros, fue muy feo, y después no fue capaz ni de darles la mano. Ya sé que dar la mano no significa nada, pero es también un gesto de deportividad y es también un momento para pedir disculpas por su comportamiento.
Por lo demás, cuando no se encesta desde fuera, lo fundamental es hacer una buena defensa. La defensa siempre es un buen pilar para asegurar el ataque. Yo soy de los que creen que si defiendes bien tienes más opciones de ganar. Si te entran de tres sin parar, la defensa no es tan determinante, pero cuando el aro parece de plomo, lo mejor es defender. En el partido de Gran Bretaña y en el de Serbia la defensa fue un desastre. Esperemos que la cosa mejore, que se quiten definitivamente la etiqueta de favoritos, pues después de este segundo partido nos podrían haber enviado para casa, quedándosenos una cara de tonto de película de Torrente.
Las buenas maneras demostradas en los partidos de preparación han de recuperarse, pues lo anormal es lo que está pasando. También Gasol ha de coger el tono después de la lesión –falla tiros libres alarmantemente-. Ahora bien, la actitud ha de cambiar, sobre todo en defensa.
Publicado por
Árbitro Emérito FEB. Periodista. Director de Comunicación de la Abadía de Montserrat
en
10:09
0
comentarios
miércoles 2 de septiembre de 2009
Triunfo de Europa
¡Por fín acabó el serial Ricky Rubio! El caso, que se inició el mes de abril, ha dado el carpetazo definitivo para bien del jugador, de la Selección –que tanto necesita tener al base de El Masnou fresco mentalmente para ganar el ansiado oro de Polonia- y de Europa. Creo que el gran triunfador de la decisión final de Ricky ha sido el baloncesto europeo. La NBA está acostumbrada a entrar en Europa a sus anchas, con el convencimiento de que todos se rinden a sus pies... pese a que las compensaciones económicas a los clubes y a los propios jugadores no son especialmente atractivas. Es muy bonito; luce, sí, tener a jugadores en la mejor liga del mundo. Pero ¿a qué precio se van? ¿A qué equipo? ¿Con qué garantías de evolucionar? El gran Pau Gasol inició su aventura americana en los Grizzlies de Memphis, un equipo sin futuro que le tenía estancado. Sí que se hizo mejor jugador, pero sin la posibilidad de jugar un mísero playoff. De no haberle llegado el pase a los Lakers, que trabajo costó, se habría amargado.
A los jugadores parece que les llegue el Mesías, cuando ven cerca el salto a la NBA. Pero cada vez le están viendo más las orejas al lobo. Ricky Rubio se las ha visto. Ha actuado de una manera poco convencional –por no decir otra cosa-, se ha encontrado con unos intereses de club y de eterna rivalidad que no se lo han puesto fácil, pero al final ha escogido la opción que más le apetecía, que era la de quedarse en su casa, ganando mucho más de lo que ganaba hasta ahora, en un equipo con opciones a todo y, por qué no decirlo, dejando en la caja del Joventut una cantidad nada despreciable –y que también le deberían de agradecer-. El directivo de los Minnesota Timberwolves se fue con una evidente desilusión, ya que pese a su esfuerzo y poder de imagen no consiguió el objetivo... por suerte para Europa. Continuaremos viendo en nuestro país a un jugador como él –por lo menos, los dos próximos años-, con la posibilidad de ganar una Euroliga, y con un enfrentamiento en España que se prevé muy atractivo: el monólogo Barça-Madrid del fútbol, pasado al baloncesto.
Ahora, pues, ya puede empezar el Eurobasket. Con Ricky contento y Gasol recuperado tenemos más opciones. La euforia está por las nubes, y es lo único que me preocupa. Pero parece imposible que no se lleguen a colgar el oro con la preparación que están demostrando. También parecía imposible en el de Madrid y pasó lo que pasó. A esta hornada de jugadores les falta el Eurobasket para redondear el Mundial del oro, y creo que se lo merecen. Ya tengo ganas que un colega mío lance el balón hacia arriba y se produzca el primer salto de un campeonato que se avecina apasionante... para España.
A los jugadores parece que les llegue el Mesías, cuando ven cerca el salto a la NBA. Pero cada vez le están viendo más las orejas al lobo. Ricky Rubio se las ha visto. Ha actuado de una manera poco convencional –por no decir otra cosa-, se ha encontrado con unos intereses de club y de eterna rivalidad que no se lo han puesto fácil, pero al final ha escogido la opción que más le apetecía, que era la de quedarse en su casa, ganando mucho más de lo que ganaba hasta ahora, en un equipo con opciones a todo y, por qué no decirlo, dejando en la caja del Joventut una cantidad nada despreciable –y que también le deberían de agradecer-. El directivo de los Minnesota Timberwolves se fue con una evidente desilusión, ya que pese a su esfuerzo y poder de imagen no consiguió el objetivo... por suerte para Europa. Continuaremos viendo en nuestro país a un jugador como él –por lo menos, los dos próximos años-, con la posibilidad de ganar una Euroliga, y con un enfrentamiento en España que se prevé muy atractivo: el monólogo Barça-Madrid del fútbol, pasado al baloncesto.
Ahora, pues, ya puede empezar el Eurobasket. Con Ricky contento y Gasol recuperado tenemos más opciones. La euforia está por las nubes, y es lo único que me preocupa. Pero parece imposible que no se lleguen a colgar el oro con la preparación que están demostrando. También parecía imposible en el de Madrid y pasó lo que pasó. A esta hornada de jugadores les falta el Eurobasket para redondear el Mundial del oro, y creo que se lo merecen. Ya tengo ganas que un colega mío lance el balón hacia arriba y se produzca el primer salto de un campeonato que se avecina apasionante... para España.
Publicado por
Árbitro Emérito FEB. Periodista. Director de Comunicación de la Abadía de Montserrat
en
3:37
1 comentarios
viernes 21 de agosto de 2009
Ganas de Selección
Está visto que hay ganas de Selección. Atrás quedan las épocas de vacas flacas, con poca repercusión mediática y deportiva, sin capacidad para llenar pabellones. Siempre tengo presentes unas palabras que me dijo Epi en una entrevista, que aseguraba que para que el baloncesto de nuestro país –o de cualquier país- funcione, es importante que la Selección sea buena, competitiva, que arrastre a la afición. Estamos en la línea correcta, vamos por buen camino; por consiguiente: el baloncesto sube.
Por fin se ganó algo importante, el Mundial; el pasado Europeo –el que nos pertenecía por juego y por todo- se nos escapó en el último suspiro. Pero ahora tenemos la opción de volver a ganar, pero lo más importante es que ya se cuenta con la medalla –por lo menos, la de plata, el subcampeonato-, cuando antes siempre nos quedábamos en cuartos. Antes se tenía siempre pánico al cruce de cuartos de final, que nunca se superaba. La decisión o la actuación arbitral “desacertada”, recurrente para tapar carencias, ha servido para justificar los malos campeonatos. Pero ahora todo ha cambiado: ya no dependemos de otros, de factores externos, los jugadores son buenos o muy buenos, los pabellones se llenan porque se ve espectáculo... Se podría decir que lo que se echa en falta en la época actual es ganar los partidos de uno o dos puntos, pues normalmente se ganan por veinte puntos –o más- como si nada, ante rivales que antes nos hacían pasar por el aro, y nunca mejor dicho.
Atrás han quedado campeonatos grises, jugadores que han pasado con más pena que gloria –algunos de ellos buenos, pero mal acompañados-, ilusiones perdidas. Recuerdo amargamente los JJ OO de Barcelona 92: el fracaso deportivo, el episodio con Angola... Fatal. Tampoco guardo buen recuerdo, obviamente, del Europeo de Badalona (1997). Todo el terreno ganado en los JJ OO de Los Angeles 84 se vino abajo en pocos años. Yo fui de los que se engancharon al baloncesto gracias a aquellos Juegos. No tenía pereza por levantarme a las seis de la mañana para no perderme el partido en directo de la selección. ¡La plata supo a oro!
El baloncesto en nuestro país ha cambiado, ¡gracias a Dios! Las cosas se hacen bien y eso se nota. Los jugadores, cuando la estructura funciona, salen con más facilidad. Y la gente, el aficionado, el recién llegado a este deporte, va creciendo. A ver qué pasa en Polonia. Esperemos que todo vaya como se espera, que Pau Gasol pueda aportar también su granito de arena para conseguir ese oro que se nos escapó en la pasada edición del Europeo de Madrid. Estaremos bien atentos. ¡¡Suerte, chavales!!
Por fin se ganó algo importante, el Mundial; el pasado Europeo –el que nos pertenecía por juego y por todo- se nos escapó en el último suspiro. Pero ahora tenemos la opción de volver a ganar, pero lo más importante es que ya se cuenta con la medalla –por lo menos, la de plata, el subcampeonato-, cuando antes siempre nos quedábamos en cuartos. Antes se tenía siempre pánico al cruce de cuartos de final, que nunca se superaba. La decisión o la actuación arbitral “desacertada”, recurrente para tapar carencias, ha servido para justificar los malos campeonatos. Pero ahora todo ha cambiado: ya no dependemos de otros, de factores externos, los jugadores son buenos o muy buenos, los pabellones se llenan porque se ve espectáculo... Se podría decir que lo que se echa en falta en la época actual es ganar los partidos de uno o dos puntos, pues normalmente se ganan por veinte puntos –o más- como si nada, ante rivales que antes nos hacían pasar por el aro, y nunca mejor dicho.
Atrás han quedado campeonatos grises, jugadores que han pasado con más pena que gloria –algunos de ellos buenos, pero mal acompañados-, ilusiones perdidas. Recuerdo amargamente los JJ OO de Barcelona 92: el fracaso deportivo, el episodio con Angola... Fatal. Tampoco guardo buen recuerdo, obviamente, del Europeo de Badalona (1997). Todo el terreno ganado en los JJ OO de Los Angeles 84 se vino abajo en pocos años. Yo fui de los que se engancharon al baloncesto gracias a aquellos Juegos. No tenía pereza por levantarme a las seis de la mañana para no perderme el partido en directo de la selección. ¡La plata supo a oro!
El baloncesto en nuestro país ha cambiado, ¡gracias a Dios! Las cosas se hacen bien y eso se nota. Los jugadores, cuando la estructura funciona, salen con más facilidad. Y la gente, el aficionado, el recién llegado a este deporte, va creciendo. A ver qué pasa en Polonia. Esperemos que todo vaya como se espera, que Pau Gasol pueda aportar también su granito de arena para conseguir ese oro que se nos escapó en la pasada edición del Europeo de Madrid. Estaremos bien atentos. ¡¡Suerte, chavales!!
Publicado por
Árbitro Emérito FEB. Periodista. Director de Comunicación de la Abadía de Montserrat
en
4:11
0
comentarios
martes 21 de julio de 2009
Ascensos y descensos
Los meses de verano sirven para descansar, obviamente, y para digerir los cambios que se pueden producir en la vida arbitral, que pueden ser para bien o para mal, claro. Estos meses, pues, si uno no recibe la llamada comunicando el cambio, pueden ser plácidos, en la mayoría de los casos, o muy poco plácidos: de júbilo o de depresión, vamos.
Normalmente, la llamada del ascenso es fantástica. Todo son golpecitos en la espalda, reconocimientos –y autorías de las “ayudas” o colaboraciones para que dicho ascenso se concretara-, grandes abrazos, salen “amigos” por todos los lados... Pero la del descenso no tiene el mismo efecto. En ese momento, cuando le comunican a uno que ya no cuentan con él, que el año siguiente no disfrutará de la categoría ganada no hace mucho con tanto esfuerzo, es cuando la frustración y la depresión se adueñan del árbitro –según el carácter de cada uno, la procesión se lleva de una manera o de otra-. Y es en ese preciso momento, cuando se hace público el descenso, el instante en que se echan más en falta los presuntos “amigos”. ¿Cuántos llaman por teléfono al afectado? ¿Cuántos le acompañan en el sentimiento? Es en ese momento cuando se hace realidad el dicho que tiene tanto de cierto: “Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal te quiere, reír y cantar”.
Al final de la temporada se hace la declaración de la renta y, según lo que se haya ganado o invertido y hasta ahorrado, se pagará o se recibirá. Si durante el año deportivo se ha trabajado, se ha tenido suerte, los informes han ido como debían, se ha ido cumpliendo con las obligaciones, perfecto. Lo malo es si pasa lo contrario. Hay muchos casos en que te encuentras con un árbitro que, durante el prepartido, te comenta que no sabe si lo está haciendo bien, que le dicen que debe mejorar, que él cree que no le acaban de salir bien las cosas... Malo, muy malo. Negro lo tiene, el pobre muchacho o la pobre muchacha. Encarar la recta final de la temporada con una baja autoestima es ir directo al infierno. Los hay también que siempre están bien. “Perfecto”, te dicen cuando se les pregunta por su trayectoria en la temporada. Ese querer demostrar que todo va tan bien, que va viento en popa, cuando las designaciones no le acompañan, amaga algo. Y finalmente se cumple también el desastre.
Otros casos son los de las sorpresas. Pocas, la verdad. Una cosa es que no se haga mucha comidilla con la persona en concreto, que también puede ser, pero las designaciones son los mejores reflejos de la realidad. Además, en un mundo tan pequeño, como el arbitral, cualquier comentario que pueda hacer alguien en el lugar más recóndito y con las personas menos sospechosas se puede convertir en titular de la mayoría de los prepartidos de la jornada siguiente.
Por lo tanto, este tiempo de vacaciones puede ser un momento precioso para coger energías para la nueva temporada, para ponerse a punto mentalmente... y físicamente, que pese a no haber los controles de años atrás al inicio, los pantalones negros no fallan. Las cualificaciones, pese haber mejorado ostensiblemente respecto a otras épocas, continúan siendo subjetivas, en el último momento. Si un árbitro cae bien, difícilmente caerá –si no es que lo hace mal-, y el que no cae tan bien, si además no guarda la línea, habla más de la cuenta y comete algún error técnico..., para abajo.
Antes de acabar, un nuevo reconocimiento público a los once árbitros que abandonan el silbato. Les felicito por la decisión tomada y les deseo mucha suerte. En especial, por tener una relación más estrecha, a Jordi Soler y a Marc Tortellà, dos buenos árbitros con los que he compartido buenos momentos y grandes partidos. Jordi, Marc, molta sort!! Y a todos los demás, ¡feliz verano!
Normalmente, la llamada del ascenso es fantástica. Todo son golpecitos en la espalda, reconocimientos –y autorías de las “ayudas” o colaboraciones para que dicho ascenso se concretara-, grandes abrazos, salen “amigos” por todos los lados... Pero la del descenso no tiene el mismo efecto. En ese momento, cuando le comunican a uno que ya no cuentan con él, que el año siguiente no disfrutará de la categoría ganada no hace mucho con tanto esfuerzo, es cuando la frustración y la depresión se adueñan del árbitro –según el carácter de cada uno, la procesión se lleva de una manera o de otra-. Y es en ese preciso momento, cuando se hace público el descenso, el instante en que se echan más en falta los presuntos “amigos”. ¿Cuántos llaman por teléfono al afectado? ¿Cuántos le acompañan en el sentimiento? Es en ese momento cuando se hace realidad el dicho que tiene tanto de cierto: “Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal te quiere, reír y cantar”.
Al final de la temporada se hace la declaración de la renta y, según lo que se haya ganado o invertido y hasta ahorrado, se pagará o se recibirá. Si durante el año deportivo se ha trabajado, se ha tenido suerte, los informes han ido como debían, se ha ido cumpliendo con las obligaciones, perfecto. Lo malo es si pasa lo contrario. Hay muchos casos en que te encuentras con un árbitro que, durante el prepartido, te comenta que no sabe si lo está haciendo bien, que le dicen que debe mejorar, que él cree que no le acaban de salir bien las cosas... Malo, muy malo. Negro lo tiene, el pobre muchacho o la pobre muchacha. Encarar la recta final de la temporada con una baja autoestima es ir directo al infierno. Los hay también que siempre están bien. “Perfecto”, te dicen cuando se les pregunta por su trayectoria en la temporada. Ese querer demostrar que todo va tan bien, que va viento en popa, cuando las designaciones no le acompañan, amaga algo. Y finalmente se cumple también el desastre.
Otros casos son los de las sorpresas. Pocas, la verdad. Una cosa es que no se haga mucha comidilla con la persona en concreto, que también puede ser, pero las designaciones son los mejores reflejos de la realidad. Además, en un mundo tan pequeño, como el arbitral, cualquier comentario que pueda hacer alguien en el lugar más recóndito y con las personas menos sospechosas se puede convertir en titular de la mayoría de los prepartidos de la jornada siguiente.
Por lo tanto, este tiempo de vacaciones puede ser un momento precioso para coger energías para la nueva temporada, para ponerse a punto mentalmente... y físicamente, que pese a no haber los controles de años atrás al inicio, los pantalones negros no fallan. Las cualificaciones, pese haber mejorado ostensiblemente respecto a otras épocas, continúan siendo subjetivas, en el último momento. Si un árbitro cae bien, difícilmente caerá –si no es que lo hace mal-, y el que no cae tan bien, si además no guarda la línea, habla más de la cuenta y comete algún error técnico..., para abajo.
Antes de acabar, un nuevo reconocimiento público a los once árbitros que abandonan el silbato. Les felicito por la decisión tomada y les deseo mucha suerte. En especial, por tener una relación más estrecha, a Jordi Soler y a Marc Tortellà, dos buenos árbitros con los que he compartido buenos momentos y grandes partidos. Jordi, Marc, molta sort!! Y a todos los demás, ¡feliz verano!
Publicado por
Árbitro Emérito FEB. Periodista. Director de Comunicación de la Abadía de Montserrat
en
1:47
0
comentarios
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
